Ayer, como casi todos los días, me dí una vuelta a ver lo que había en la Ría de Ajo. Había unos cuantos limícolas descansando con la pleamar: 1 Chorlito gris (Pluvialis squatarola) en plumaje nupcial, 1 Aguja colipinta (Limosa lapponica) macho seguramente de 1er verano, algunos Zarapitos trinadores (Numenius phaeopus), algunos Archibebes comunes (Tringa totanus).
Y en el maizal de siempre estaban los de siempre: un grupo de Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) y Correlimos común (Calidris alpina). Me lancé sin dudar a fotografiar a éstos, sin percatarme de que entre ellos había un Correlimos menudo (Calidris minuta) adulto. Es más, me dí cuenta cuando se me había agotado la batería de la cámara (una pena). Es la primera vez que observaba esta especie. En definitiva, una especie más para el estuario y su entorno; y ya deben de ser unas 160 (hace poco las conté y eran 152).












3 comentarios:
Qué fotos tan chulas, Ángel. Lástima no haber pillado al menudo, ¿no se ven en paso postnupcial?
Pienso que el desgaste de cobertoras del correlimos y del chorlitejo es por ser aves de 1º verano.
Muchas gracias, Toño. Claro que se ven por las marismas de Santoña y otros lugares, pero en la Ría de Ajo es la primera vez que lo veo. En cuanto a lo de las cobertoras seguramente sea así, entonces ¿dices que esas cobertoras las conservan desde la etapa juvenil?¿no? Un saludo..y gracias por visitar el blog..
Sí, así es. La muda a primer invierno es parcial (a diferencia de los adultos), así que retienen remiges y cobertoras juveniles. Y como la muda a nupcial tampoco es completa, se siguen reteniendo esas plumas hasta su segundo invierno en que ya mudan todo.
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