
Se trata de un ejemplar juvenil mudando a 1er invierno, como se aprecia en las coberteras alares con bordes pálidos.

Posteriormente atravesó la red metálica que delimita el recinto por uno de los agujeros y se posó en la escollera.





Finalmente decidió que ya era suficiente y se alejó volando...

Aparte del vuelve no observé nada destacable desde el observatorio, así que marché y me dirigí a la Marisma de Joyel, donde me recibían un Martín pescador (Alcedo atthis), un Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis) y 9 archibebes claros (Tringa nebularia). Por la zona también se escuchaba el canto del Ruiseñor bastardo (Cettia cetti) y el de la Curruca cabecinegra (Sylvia atricapilla).
Había numerosas libélulas en la marisma, pero únicamente conseguí fotografiar una del género Sympetrum, sólo me falta ponerle el apellido. Estamos trabajando en ello....

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